El Dow Jones sube más de 500 puntos y el Ibex 35 avanza al compás de Wall Street. Los rumores de negociaciones entre Washington y Teherán alimentan el optimismo bursátil, si bien el crudo permanece elevado y sus consecuencias sobre el tipo de cambio y los precios energéticos en España siguen siendo muy tangibles.

Los mercados financieros internacionales amanecieron este martes 31 de marzo con una bocanada de aire fresco. El Dow Jones avanzó 547 puntos, un 1,21%, hasta los 45.763 puntos, mientras que el S&P 500 ganó un 1,11% y el Nasdaq subió un 1,34%. El motor del optimismo fue una información publicada por The Wall Street Journal según la cual el presidente Donald Trump habría trasladado a sus asesores que está dispuesto a poner fin a la campaña militar contra Irán incluso si el estrecho de Ormuz permanece en gran parte cerrado.
El propio Trump contribuyó a avivar las esperanzas de un alto el fuego. En su red Truth Social, el presidente publicó: “Irán ha sido, esencialmente, diezmado. Lo más difícil ya pasó”. Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio declaró que los objetivos de Washington en Irán se alcanzarían en “semanas, no meses”.
El petróleo, termómetro del conflicto
Pese al clima de esperanza, los futuros del West Texas se situaban en los 102,99 dólares por barril y el Brent de referencia europea en los 107,27 dólares. Estos precios suponen una escalada sin precedentes en el último mes: desde el inicio del conflicto, el Brent ha subido un 55%, acercándose en algunos momentos a los 120 dólares.
Este encarecimiento del crudo tiene una conexión directa con el bolsillo de los españoles. El precio medio de la gasolina en España se sitúa actualmente en 1,56 euros por litro y el del diésel en 1,76 euros, después de aplicarse las rebajas fiscales aprobadas por el Gobierno. En los momentos más tensos de marzo, tanto la gasolina como el diésel llegaron a rebasar los dos euros en varias estaciones de servicio.
El euro, bajo la sombra del dólar fuerte
La relación entre los mercados bursátiles y el coste de la energía en España pasa, de manera inevitable, por el tipo de cambio. El par euro/dólar cotizaba este martes en 1,1518 dólares por euro, aunque el contexto de guerra ha reforzado al billete verde frente a la moneda única. A lo largo del conflicto, el dólar se ha apreciado aproximadamente un 2% frente al euro. Dado que el petróleo cotiza en dólares en los mercados internacionales, una divisa europea más débil encarece automáticamente las importaciones energéticas para España y el resto de la eurozona, amplificando el impacto inflacionario del conflicto.
Por el estrecho de Ormuz circula una cuarta parte del tráfico mundial de materias primas energéticas, convirtiéndolo en el principal cuello de botella de la crisis. Su bloqueo ha disparado los precios del crudo aproximadamente un 40% y los del gas en Europa cerca de un 60%.
Inflación y tipos de interés, en el punto de mira
Las consecuencias macroeconómicas de esta cadena de transmisión ya se están cuantificando. La OCDE prevé que la inflación en España alcance el 3% en 2026, siete décimas más de lo previsto antes del conflicto. El escenario coloca al Banco Central Europeo ante una encrucijada: Bank of America prevé que el BCE podría verse obligado a subir los tipos de interés entre 50 y 75 puntos básicos en sus reuniones de junio o julio si el conflicto persiste.
En EEUU, la Reserva Federal, en palabras de su presidente Jerome Powell, considera que las expectativas de inflación son moderadas pese al aumento de los precios de la energía, por lo que no necesita responder de momento con tipos más altos.
La bolsa celebra hoy el posible final de la guerra. Pero mientras el estrecho de Ormuz siga sin abrirse por completo y el petróleo ronde los 100 dólares, el euro seguirá presionado a la baja y las facturas energéticas de los españoles continuarán reflejando las consecuencias de un conflicto que dura ya más de un mes.


